Pedaleando, pedaleando… ¿hacia dónde vamos?

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bicitaxis-cuba[1]Bajo el sol, en tiempo de lluvia, cuesta arriba o con una carga muy pesada, anda el bicitaxi por las calles de Cuba: desde el Cabo de San Antonio a la Punta de Maisí. Solícitos, esperan los bicitaxistas en la piquera al mejor postor que decida requerir la fuerza de sus pedales. Aparecen en cualquier lugar a cualquier hora, apelando a lo que ellos llaman “una forma digna de ganarse la vida”.

El precio de la gasolina en el país es alto debido a la precaria situación económica. Una tarifa de precios de hasta 1.15 dólares, según la calidad de este derivado del petróleo, regula su venta. Ante estos hechos, el bicitaxi ratifica su condición de medio alternativo de transporte.

Algunos sociólogos cubanos insisten en calificar este transporte como un atraso de la cultura cubana o un rezago del Período Especial, pero no lo consideran una alternativa eficaz y viable.

La Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) regula a través de sus impuestos, los ingresos personales de los trabajadores por cuenta propia o transportistas, dentro de ellos, los bicitaxistas.

Entre los documentos que debe tener un bicitaxista figuran la Licencia de Transporte como vehículo de tracción humana, el Registro Semanal de Ingresos, la Tarjeta de Identificación  Tributaria, la Plantilla de Inscripción, el talón de cobro de piquera, entre otros.

Corresponde a la Unidad Estatal de Tráfico del MITRANS la ubicación en las piqueras y velar por los precios de los bicitaxis. El control de la ONAT se reduce a la revisión de los ingresos y su contribución con el presupuesto estatal.

El pedicav o velotaxi, como también se le conoce, surgió de un carrito japonés llamado jinrikisha. Este vehículo de dos ruedas, abierto o cerrado, se utilizaba para llevar cargas pesadas y se echaba andar con la fuerza de la tracción humana.

En la actualidad, se consideran medios ecológicos, pues no necesitan combustible, aunque se experimenta la posibilidad de agregarles un motor. Pueden encontrarse en cualquier ciudad del mundo, incluso, en calidad de transporte turístico: Viena, Madrid, Hamburgo, New York, etc.

En Cuba, los bicitaxis resultan costosos e inaccesibles para algunos, provechosos para otros. Pero, sin dudas, devienen un medio de transportación, donde tanto el que vende su fuerza de trabajo como el que la consume, corre sus riesgos.

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